La cinta aborda en hora y media los hechos anteriores a la escandalosa noche, desde la boda de Amada Diaz con Ignacio, la vida matrimonial, en donde a este guapo señor le costaba cumplirle en la cama a su esposa, las noches interminables de juerga en el exclusivo club de "caballeros" (¿a qué hora trabajaba el diputado? Aunque lo mismo nos preguntamos con nuestro presidente actual), y por supuesto las consecuencias que sufrieron los implicados.
Pero básicamente la trama nos ofrece muy poco para atraparnos, si bien ya sabemos en que termina todo, los contrastes entre la amarga vida matrimonial y la festiva vida secreta son nulos, porque toda la película es aburrida. Yo esperaba un pequeño guiño de comedia entre tanto drama, esperaba escenas más abiertas que reflejaran la vida del México de 1901, esperaba más presencia de Don Porfirio, pero sobre todo esperaba sentirme parte de ese público que se sorprende como te sorprende en alguna serie o película la escena donde al protagonista lo cachan en el momento más incómodo. Definitivamente esta cinta nos "lleva al baile" a los quienes esperábamos más de ella.
Históricamente a los asistentes que fueron capturados les tocó "bailar con la más fea", sobre todo a quienes estaban vestidos de mujer, porque terminaron humillados barriendo las calles de la ciudad, o fueron enlistados a la fuerza en el ejército.
Afortunadamente la ideología retrógrada de aquella época ha cambiado, y en la actualidad los derechos de las personas homosexuales y en general, los de todas quienes pertenecemos a alguna de las variantes de la comunidad LGBT+ son mayores, más consolidados e incluso con un papel protagónico en las redes sociales, así que viva la diversidad y muera el cine aburrido, lo siento, se tenía que decir y se dijo. Si de todos modos le vas a invertir hora y media de tu vida a esta película luego no digas que no TE LO DIJO SAULA.