Es complicado pensar que una de las democracias más antiguas y fuertes del mundo puede ser puesta a prueba por sus propios ciudadanos, pero exactamente eso pasó el día de ayer en la capital de los Estados Unidos de America, la nación más poderosa del mundo se vio totalmente vulnerable y desprotegida.
Mientras en el congreso se llevaba a cabo una sesión para ratificar los resultados de las elecciones ocurridas en noviembre del año pasado, miles de seguidores del actual presidente se manifestaron a las afueras del capitolio con el objetivo de suspender la sesión y evitar el supuesto fraude electoral que tanto propone Donald Trump. Conforme fue pasando el tiempo, la situación se volvió insostenible para el poder policiaco que delimitaba el perímetro del edificio y poco tardaron las versiones de charios gringos en ingresar al edificio para interrumpir la sesión. Rápidamente las autoridades escoltaron a los senadores a la salida y llevaron al vicepresidente Mike Pence a un lugar seguro dentro del capitolio siguiendo el protocolo de atentados. Al ver que su chiste había creado un auténtico desastre, al presidente Trump no le quedo de otra mas que subir un video a sus redes sociales declarando lo siguiente, Ahora deben irse a casa. Debemos tener paz. A pesar de este mensaje se pudo ver que aún no reconoce la victoria legítima de Joe Biden, y reiteró que las elecciones fueron fraudulentas.
Aunque este es un momento tan tenso y complicado como solo lo podría ser un golpe de estado o algo similar, también hubieron cosas rescatables, como que no se saltaron los procesos ni las ordenes legislativas que componen la democracia, priorizando así el orden político. En la redacción de The Daily Patch esperamos que esto no sea el inicio de algo mayor y sea solamente una gran llamada de atención a la preservación de la democracia como primer valor político.